lunes, 30 de noviembre de 2015

El típico arquitecto

Llevaba ya varias semanas sin saber de que hablar en el blog hasta que empecé a seguir a @eltipiquismo, un perfil de twitter que recomiendo seguir (sobre todo si eres de Canarias como yo), en donde una persona tuitea expresiones típicas de los adolescentes y jóvenes canarios y en el que muchas veces me he sentido identificado o conozco a alguien que habla así. Ya lo dice el propio perfil "...O eres así, o tienes un colega que es así. Para echarnos unas risas".

Pues para echarnos unas risas los del gremio, me he tomado la libertad de copiar la idea pero adaptándola a los arquitectos, a el típico arquitecto, o eres así o tienes un compañero que es así.




1. - El típico arquitecto no habla bien, o mejor dicho no se le entiende cuando habla, es bastante pesado, cansino diría yo. Para decir una sencilla frase lo lía todo de tal manera que uno no se entera de lo que quiere decir. Hace tiempo descubrí en un magnífico blog de arquitectura, un "manual de discurso automático para arquitectos" de tal manera que cogiendo cualquier palabra al azar de las veinte filas que hay y, ordenándolas de manera correlativa en las siete columnas, te sale la frase típica de un arquitecto. A mí me salió esta:

"La nitidez fenomenológica de la sección organiza una vibración genéricamente compuesta"... ¿A que te has quedado igual?

Les dejo el enlace para que hagan la prueba, es sencillamente genial.


2.- El típico arquitecto tiene una forma de vestir bastante peculiar, dependiendo también en que parte del día lo pilles. Si es a primera hora te encontrarás a una persona con pantalones elegantes pero informales, zapatillas cómodas, chaquetita de entretiempo para parecer interesante y, si tiene miopía, con gafas de pasta.

La cosa cambia a última hora del día. Será la misma persona pero despeinado, ya sin la chaquetita, la camisa por fuera, con las mangas remangadas y con una cara de estar hasta las narices del mundo en general. Si a todo esto le sumas que siempre va vestido como un cuervo entonces sí, entonces es el auténtico, el típico.



3. - La alimentación es otro factor importante que influye de manera significativa en la personalidad del arquitecto. Si tiene que comer con algún cliente te lo encontrarás en un restaurante de mesa y mantel. Es fácil saber quien de los dos es el arquitecto, sobre todo a la hora de pedir la cuenta, ya que suele ser el técnico quien se levanta un momento para ir al baño (casualmente).

Muy distinto es cuando tiene que comer solo, optando por algo más sencillo y minimalista como puede ser un bocadillo de mortadela y su caña en el bar de Paco. Bien es verdad que de vez en cuando te lo puedes encontrar pegándose un homenaje en el Mc Donalds o en el Burguer King, pero esto es ya más complicado.

4. - Aunque no es buena época para la profesión, los arquitectos somos seres que estamos siempre ocupados, siempre estamos liados con algo aunque no esté remunerado, tendencia muy común últimamente. Hay que sembrar para luego recoger dicen, pues nosotros estamos todo el día en la huerta. Pero hay algo por lo que, aun estando de trabajo hasta arriba, lo dejamos todo… un nuevo presupuesto, y si es de un edificio plurifamiliar ya no te digo nada. Media horita al día podemos sacar en nuestra apretada agenda para valorar un cambio de uso de un local.

5.- Otra característica que nos define es que tenemos tendencia a dibujarlo todo. Nuestro portaminas Faber Castell y una servilleta son nuestra perdición. Si nos dejan dibujaríamos hasta la lista de la compra, acotada por supuesto, y con algún detalle constructivo, para que se entienda mejor.

Es fácil distinguir a un arquitecto en cualquier charla o curso, aquel que no está atendiendo y dibujando el careto del conferenciante, o haciendo una perspectiva de la sala, ese el hombre, el típico.



6.- Muchas veces nos encontramos con el profesional de apellido. Con esto me refiero a que cuando te lo presentan, siempre, tras su nombre, viene su apellido, por ejemplo: "Hola, soy Borja, arquitecto", así te lo estén presentado en un funeral o siendo el nuevo novio de tu prima. Algo lamentable que sucedía bastante en otras épocas mas boyantes y que, hoy en día, es más difícil de encontrar (gracias a Dios).

7.- Un vicio que tiene el típico arquitecto es el café, aunque no le guste no le queda más remedio que tragárselo. El café es una droga que te vas metiendo poco a poco y de manera inconsciente durante la carrera y que es tan importante, o más, que el Autocad, de hecho no se concibe el uno sin el otro. Por eso cuando quedes con alguno en un bar o cafetería y se pide un té, desconfía, no es el típico.

8.- El típico arquitecto alcanza su máximo apogeo cuando se junta con los de su especie en actos lúdicos, formando corrillos en donde ponen a caerse de un burro al Colegio correspondiente, se cuentan cuantos pagarés sin cobrar tienen en el banco, o en que nueva historia están inmersos, porque el típico arquitecto es también el típico emprendedor.



Espero que hayan disfrutado leyendo este post tanto como yo escribiéndolo. Un saludo.

@ruymangsicilia

jueves, 22 de octubre de 2015

De mayor quiero ser voladizo

Cuando a uno le preguntan de pequeño que quiere ser de mayor siempre se suele responder lo típico: profesor, bombero, médico,… arquitecto,… lo normal. A mí, cuando me preguntaban que quería ser de mayor, siempre contestaba lo mismo: "De mayor quiero ser voladizo".

Si, voladizo, ese elemento de construcción o de la estructura de un edificio que sobresale horizontalmente o inclinado del plano vertical, empotrado en uno de sus extremos y con una carga o peso en el otro extremo. Uno de esos que están tan cansados de ver y que están por todas partes, si hombre si, un voladizo.



     Casa Balancing Barn (Suffolk - Reino Unido). MVRDV
     Residencia Utrain (Klaipeda - Lithuania). Architectural Bureau G. Natkevicius & Partners

- “Pero ¿qué raro no? ¿Un voladizo? Eso no es ninguna profesión”, es lo que me contestaban.

- “¿Pero tú que me has preguntado? ¿Qué quiero ser de mayor o a que me quiero dedicar profesionalmente? Porque profesionalmente aun no lo he decidido, pero por querer, lo que quiero llegar a ser es un voladizo”, respondía yo. 

Bien es verdad que en vez de voladizo podría haber optado por ser cornisa, pero para qué. No es cuestión de tamaño (que también), es cuestión de que no se me posen encima las palomas (esos pájaros que algunos llaman las ratas del aire), me dejen perdido con sus defecaciones, y tenga que acabar con un hilera de pinchos en la parte superior y a lo largo de toda mi longitud. No, yo aspiraba a algo mas, a algo mayor.


     Hotel Aggrenard (Geojesi - Corea). AND Arquitectos
     Edificio Forum (Barcelona - España). Herzog & DeMeuron
     Torre de Gas Natural (Barcelona - España). Miralles & Tagliablue 

También podría haberme decantado por ser un pilar, pero sería mucho más aburrido. Si, eres esbelto y fuerte, sostienes la estructura, sin ti nada se podría ejecutar, los forjados se quedarían en el aire… pero no serías único. Formarías parte de una cuadrícula, de una red perfectamente tejida en donde cada pilar tiene su función, pero que no se entiende si no se analiza en conjunto. Pilar está bien, pero no, yo quería ser diferente, quería ser voladizo.

- “¿Voladizo? Pero si eso es algo que está sometido a mucho estrés” me decían.

- “La mitad superior del voladizo está sometido a un estrés de tensión y la mitad inferior está sometida a un estrés de compresión. Ten cuidado porque si no eres capaz de soportar ese estrés puedes llegar a doblarte y romperte”.

Dicho así suena muy fuerte, podría llegar a doblarme, e incluso a romperme ojo con esto que puede acojonar. Pero estaba dispuesto pagar el precio, a conseguir mi sueño, estaba dispuesto a ser voladizo.

A priori puede sonar muy simple, voladizo… ¿Que tiene eso de interesante?. Pues que se lo pregunten a Bernouilli para que veas lo que te cuenta, de hecho el amigo se inventó una fórmula que relacionaba el momento flector de la fuerza aplicada y el radio de curvatura de la barra deformada. No es la fórmula de la Coca Cola pero bueno, algo es algo, y a Bernoulli le dio de comer.

Pero lo realmente interesante de los voladizos, no es tanto el sistema estructural que los aguanta, sino los espacios que generan, no solo los del propio voladizo, también los espacios exteriores. Esa imagen de ingravidez, de flotar por encima del terreno, eso es lo realmente interesante.

Ya los maestros del Movimiento Moderno fueron pioneros en la utilización de los voladizos. Nuevos materiales como el hormigón armado ayudaron a crear estas estructuras ingrávidas que más de uno tomó como un recurso espacial en sus proyectos.



     Diseño original de la Study House 8. Charles Eames & ero Saarinen
     Casa Leonheardt (New York. Estados Unidos). Philip Johnson

Del voladizo no solo me quedo con la imagen o forma singular que le pueda dar al edificio. En arquitectura, un voladizo no tiene porqué ser solo un factor estético y formal que enriquezca el proyecto, va mucho más allá. Un voladizo te invita a entrar en un edificio, marca la línea a seguir en un distribuidor exterior, prolonga los espacios interiores, ofrece protección a las inclemencias del tiempo, es un recurso perfecto para pasar de un espacio a otro con un cambio de altura,... un voladizo son mil cosas en arquitectura.

Pero no podemos quedarnos solo en eso. Aparte de ser algo tangible, colabora en la búsqueda de lo intangible: en la búsqueda de la luz, de las vistas, de la temperatura, de sensaciones… en la búsqueda del bienestar, en definitiva en la búsqueda de un espacio agradable. Un voladizo es la bomba no me digan que no.


     Residencia Kaufmann (Pensilvania - Estados Unidos). Frank lloyd Wright

A día de hoy todavía me pregunta alguno que quiero ser de mayor y siempre le contesto lo mismo “Yo de mayor quiero ser voladizo”. ¿Aún no saben por qué? La respuesta es muy fácil… porque un voladizo puede VOLAR.

Espero que hayan disfrutado leyendo este post tanto como yo escribiéndolo. Un saludo.

@ruymangsicilia

martes, 8 de septiembre de 2015

Mi primer día en arquitectura

Que recuerdos ¿verdad? Como no nos vamos a acordar de nuestro primer día en arquitectura. Menuda cara se nos pondría cuando nos dimos cuenta de en donde nos habíamos metido. Veníamos del instituto, de aprobar con la ley del mínimo esfuerzo, de no dar palo al agua (no todos ...) y claro, el cambio es tan brusco que nos quedamos en estado de "shock".
 
Y es que uno llega a arquitectura dispuesto a romper con todo, dispuesto a comerse el mundo, dispuesto a ser el nuevo Norman Foster de Vallecas ...y en efecto, los cuentos de hadas para las princesas. Y es que, amigo mío, el Ratoncito Pérez no existe.
 
El primer día todo es nuevo: los compañeros, los profesores, los horarios, la cafetería ...hasta el edificio es nuevo (aunque tenga mas de cincuenta años y sea horriblemente feo), es todo tan nuevo que nos acaba por superar, al menos hasta que nos acostumbramos a la nueva vida que hemos elegido.
 
Son varios los puntos que debes tener en cuenta en tu primer día de arquitectura. El hacerlos tuyos hasta dominarlos por completo se convierte en una necesidad, debes conseguir una metamorfosis arquitectónica para que la escuela y tú sean un único ente, un único ser. No es nada fácil, pero con constancia, esfuerzo y sacrificio, podrás convertirte en uno de ellos, en un auténtico estudiante de arquitectura.
 
 

 
Lo primero que tienes que hacer es familiarizarte con el lenguaje que se utiliza en este tipo de escuelas. Es fácil y nada complicado, no te asustes, simplemente tienes que elaborar frases ricas en verborrea pero que no se entienda muy bien lo que quieres decir. Por ejemplo:
 
"Sin descuidar el planteamiento original y analizando el concepto base, la composición tipológica de la propuesta conlleva una estructura interiormente plástica" ... cuando en realidad queremos decir que "El edificio se ha tenido que ajustar al programa". Decimos lo mismo, pero diferente, y encima quedamos de p... madre delante de profesores y compañeros. Recuerda, siempre delante de alguien del mismo gremio, porque ante el resto del mundo podemos quedar como alguien que tiene un problema mental grave.
 
Casi sin tiempo a darte cuenta, tu semana quedará totalmente organizada, ocupando la mayoría de las horas diurnas con las diferentes asignaturas, sobre todo la de Proyectos. Esta asignatura se llevará el 40% de las horas lectivas frente a otras, como Composición Arquitectónica, que apenas alcanza un 5%. Al principio no lo entenderás, pero con el devenir de las entregas y con más de una noche en vela, te darás cuenta el porqué esta asignatura se lleva la mayor parte de tu tiempo. Aquí la figura del profesor es muy importante, e influirá de manera significativa a lo largo del curso escolar, así que ya estas tardando en hacerle la pelota, pero sin que se note demasiado.
 
En el primer año es relativamente fácil organizarse con el horario de las clases, otra cosa muy distinta es el resto de años, sobre todo si te van quedando asignaturas que pretendes aprobar en el último año de carrera. Cuando empiecen a solaparse las de primero con las de cuarto te voy a contar lo bien que te lo vas a pasar.
 
Una vez organizado el horario, sepas donde están las clases, te familiarices con los pasillos y, lo mas importante de todo, ubiques la cafetería, tendrás que localizar dos lugares en los que pasarás bastante tiempo: la copistería y la papelería técnica. Te harás íntimo de los empleados, sobre todo de esta última, ya que tus padres se hipotecarán para que puedas comprar material que no sabías ni que existía (y eso que ahora los Rotrings son historia).
 
Para rematar tu primer día en la escuela de arquitectura te debes juntar con un grupito de compañeros "guay", siempre y cuando este grupito "guay" te acepte. No solo deberás utilizar el lenguaje que comentábamos antes, también la vestimenta cuenta; cuanto más fuera de lo común sea mejor, no estrambótica, pero si diferente a lo normal. Una vez te has presentado, procura que en la conversación puedas comentar algo de algún arquitecto que hayas oído en tu adolescencia (no vale Gaudí). Con eso ya te los habrás ganado.
 
Si por el contrario no has podido entrar en el grupito "guay" de la escuela, el de los chachis, no te preocupes ya que como tú hay unos cuantos. Personas normales que quieren estudiar una carrera que les apasiona, o por lo menos lo creen así.
 
No se puede acabar bien el primer día en la escuela de arquitectura sin una buena barrilada. No tiene porqué ser de arquitectura, también valen las de derecho, periodismo, ciencias del mar, etc. Conocerás gente y, si te cuesta hacer relaciones, en una barrilada te será todo más fácil. Es bastante probable que con la mitad de gente que hables ese día no le vuelvas a dirigir la palabra en tu vida, ni ellos a ti, por descontado, pero es una buena forma de romper el hielo.
 
Al llegar a casa, y si las cervezas que te has tomado antes te lo permiten, tómate tu tiempo para asimilar todo lo ocurrido durante el día, organízate y coge el toro por los cuernos, nadie dijo que fuera fácil. Cuando lo tengas todo preparado, retírate a dormir y descansa ... que será de las últimas veces que lo hagas.
 
 
 
 
Si el post te ha parecido insuficiente o todavía tienes dudas, en este blog tienes algunos otros que te servirán de ayuda. Te dejo el enlace de dos de ellos que tienen que ver con la temática propuesta:
 
 
 
Espero que hayan disfrutado leyendo este post tanto como yo escribiéndolo. Un saludo.
 
@ruymangsicilia

jueves, 30 de julio de 2015

El cielo de los arquitectos

¿Alguna vez han pensado como sería el cielo? Me refiero al cielo espiritual, no al de los pájaros, los aviones, las nubes, los planetas, ... Supongo que cada religión tendrá su cielo particular, con su Dios particular y sus santos particulares, pero en definitiva comparten una misma idea, la de un lugar, particular, destinado al eterno descanso.
 
Pero... ¿y el cielo de los arquitectos? ¿Cómo sería ese cielo espacialmente? Si... ,los arquitectos tenemos que tener algún cielo reservado para nosotros, ¿O acaso no lo tienen los perros? Cuando era niño y visitaba algún amigo o familiar que tenía perro y había fallecido siempre me decían lo mismo:
 
-"¿Donde está Lasssie, Pluto, Toby, Pongo, etc.?
 
- Mi niño, se ha ido de viaje al cielo de los perritos."
 
Pues si los perritos tiene cielo, los arquitectos tenemos que tener uno joder.
 
Nuestra imaginación nos puede llevar a innumerables y diferentes "cielos arquitectónicos", a infinitos diría yo. Como es imposible saber cual sería la imagen que tenemos cada uno de ese cielo, expondré la mía, muy personal, que puede coincidir o no con la que tienen en mente.
 
Una vez estiremos la pata (esperemos que sea mas tarde que pronto), todos los arquitectos deberíamos de ser enterrados en el "cementerio del bosque" de Estocolmo, de los arquitectos Lewerwntz y Asplund, y con su ceremonia correspondiente en la "capilla del bosque", como no podía ser de otra manera.  Si nos ponemos tontos se podría celebrar también en la "Iglesia del Agua", en Hokkaido (japón), de Tadao Ando. Este si que sería un entierro guapo.
 
 
 
A partir de aquí lo primero que me viene a la mente es la famosa luz blanca, la que se supone que nos guía en el camino hacia el cielo... para entendernos,  la que ve Patrick Swayce en Ghost. Yo me imagino que esa luz se transforma o da paso a la escalinata de la Plaza de España de Roma, de los arquitectos Alessandro Specchi y Francesco de Santis. La escalera más famosa y glamurosa del mundo tiene que estar en el cielo de los arquitectos, o no. Sería como una invitación a ascender a un lugar fantástico y maravilloso.
 
Al final de esa escalera debería existir un edificio en donde se hiciese una criba, es decir, un lugar en donde se compruebe que tienes tu plaza asignada, que has sido un buen arquitecto, que has utilizado el hormigón visto, que te has leído "El manantial" de Ayn Rand, ...y que no has visitado a un cliente vestido como un cuervo. A esos, a los que van siempre de negro, si por mi fuera, directos al infierno de los arquitectos.
 
Este edificio, en donde se comprobaría tu acceso, podría ser perfectamente la pirámide del museo del Louvre en Paris, de Ieoh Ming Pei  o el Centro Cultural Jean-Marie Tjbaou, de Renzo Piano. Son los primeros que me vienen a la cabeza, diferentes a los que tu tienes seguramente.
 
 
 
Una vez pasamos la criba, que seguro la pasaremos todos porque antes que arquitectos somos buena gente, me imagino atravesando un camino o un bosque en donde, a modo de película, aparecen ante ti las imágenes mas representativas de tu vida profesional: tu primera entrega con su primera corrección, tu proyecto estrella, aquel cliente que nunca te pagó, la ampliación de la casa de tu cuñado, ... que bonito todo ¿Verdad?
 
Aun con lágrimas en los ojos llegaríamos al final del camino, donde comenzaría una ciudad diferente a la que estamos acostumbrados a transitar. Una ciudad utópica con amplias avenidas y jardines, donde el trazado de las calles es completamente poligonal, con una papelería técnica abierta las 24 horas en cada esquina y con cafeterías, por supuesto, que en el cielo se tiene que beber también café, y del bueno. Sería como dar un paseo por nuestra Chandigarh particular.
 
De todos los edificios que conforman el entramado urbano sobresaldría uno, alto, imponente, diferente a los demás, un rascacielos porque no, un edificio que nos llame, al que dirigirnos para que nos indiquen que hacer, donde vamos a pasar el resto de nuestra eternidad. No se en el cielo de los demás arquitectos, desde luego en el mío, ese edificio no sería otro que el edificio Chrysler de Manhattan, de William Van Alen.
 
 
Es allí donde nos encontraríamos con el arquitecto jefe, con nuestro Dios, el ser supremo, el mandamás, el p... amo, un tipo Le Corbusier por ejemplo. Y es allí donde tendríamos que rendir cuentas, explicar que tipo de arquitecto hemos sido, cuales han sido nuestras influencias, nuestros trabajos más destacados, si alguna vez hemos colocado balaustres en las escaleras, si aquel certificado de eficiencia energética lo hiciste sin visitar el inmueble, si pudiste cobrar tu último final de obra,... en definitiva un paseo por lo que ha sido nuestra profesión.
 
Al terminar, y como es el cielo y en el cielo todo es fantástico y maravilloso, el Dios Supremo nos daría a elegir donde pasar el resto de la vida eterna y es entonces cuando tenemos que estar avispados. Yo lo tengo clarísimo, lo tengo pensado para cuando "Corbu" me lo pregunte... me encantaría descansar tumbado en la Eames Lounge Chair, en la residencia Kaufmann, del arquitecto Frank Lloyd Wright, en la casa de la cascada. Para mí eso sería como estar en el cielo, el cielo de los arquitectos.
 
 
 
Espero que hayan disfrutado leyendo este post tanto como yo escribiéndolo. Un saludo.
 
@ruymangsicilia

martes, 23 de junio de 2015

Los tres cerditos

Erase una vez tres cerditos que querían independizarse de su piara y conocer otro mundo que no fuera el de la dehesa extremeña. Los tres cerditos eran hermanos y el mayor, ayudado por su experiencia, propuso que cada uno construyera su propia casa y poder estar así protegidos del temible lobo feroz. Por lo tanto el cerdito mayor les dijo:

- “Lo primero que necesitamos es un solar en donde el plan general nos permita hacer las viviendas que queremos,  no vayamos a plantar nuestra casita en un suelo de protección de infraestructuras o en un suelo urbanizable.

Lo segundo es estar correctamente asesorados por un profesional, no sé… quizás un arquitecto, estaría bien. Alguien que junte sus ideas con las nuestras y lo lleve a la realidad, que organice los espacios y optimice la vivienda de tal manera que sea lo más eficiente energéticamente hablando.

Se me olvidaba deciros que junto con el arquitecto necesitaremos un director de obra, un aparejador o un ingeniero de la edificación, como ahora se hacen llamar, y, previo a la entrega del proyecto en la gerencia de urbanismo, tendremos que encargar un estudio geotécnico del terreno. Es mejor hacer un proyecto por cerdito, ya que si no tendríamos que contratar además a un ingeniero de telecomunicaciones”.

Durante el discurso que les estaba dando el hermano mayor, los dos hermanos menores empezaron a torcer el morro y no les convencía la idea de contratar a alguien que al final les impusiera unas ideas totalmente diferentes a las que ellos tenían. Aún así, y por respeto a su hermano mayor, continuaron escuchándolo.



- “Tras visar el proyecto en el Colegio Oficial correspondiente, entregaremos dos copias en formato papel y otra en formato digital como mínimo en la Gerencia de Urbanismo, junto con los documentos de propiedad del solar, el documento nacional de identidad, la hoja de datos estadísticos, el pago de la tasa por obra mayor y por ocupación del suelo, y rellenar el formulario tipo de la administración.

Mientras se tramita la licencia de obras en el ayuntamiento, de manera paralela buscaremos las contratas que construirán nuestros hogares. Les mandaremos los planos en PDF y la medición en BC3 para que nos presupuesten la obra e intentaremos elegir la más profesional, siempre que se ajuste a las limitaciones económicas que tenemos. Cuando ya tengamos…”

- “Un momento hermanito” dijo el cerdito menor.

- “Mi casa la haré yo solo, sin necesidad de ningún arquitecto ni de estar esperando por licencia alguna. Además la haré de heno y paja, que no puede ser más eficiente. Tardaré nada y menos en construirla, me ahorraré una pasta y podré comprarme el BMW descapotable que siempre soñé. Ya me verán por ahí conduciendo mi nuevo coche con las cerditas de paseo mientras ustedes están con su arquitecto”.

Los dos hermanos restantes empezaron con el papeleo y tras las primeras reuniones y al ver lo complicado que se estaba volviendo todo administrativamente, el hermano mediano decidió llamar a su colega Paco el jabalí, que era delineante, y le dijo:

- “Escucha Paco, a ver si me puedes hacer unos planitos de una casa de madera, de estas que ya vienen prefabricadas del tipo Leroy Merlin, algo sencillito, no te vuelvas loco, que luego te invito a comer y con lo que me ahorro nos pegamos la juerga padre. Se lo diré también a mi hermano el pequeño y así nos recoge con el BMW que se ha comprado el muy cerdo”.

El hermano mayor siguió con su odisea de hacer las cosas bien, por muchas trabas burocráticas que se encontrara, sabía que al final estaba haciendo lo correcto. Mientras los hermanos menores se lo pasaban pipa, desde el ayuntamiento le pidieron al cerdito mayor nueva documentación administrativa y planos modificados, que sustituían a los anteriormente presentados con la misma numeración.

Cuando los tres cerditos terminaron sus casas apareció Gerardo, el lobo Feroz, que venía de parte del Seprona, para comprobar que todas las viviendas tenían la cedula de habitabilidad y la primera ocupación. Gerardo llamó a la puerta del cerdito que tenía la casa de paja y al no tener los papeles en regla sopló y sopló y la casita derribó.
 
Corriendo, el cerdito menor se montó en su BMW y se dirigió a casa de su hermano el mediano, el de la casa de madera,… la del Leroy Merlín. Cuando llegó Gerardo operó de la misma manera, llamó a la puerta de la casa y, al no tener tampoco los papeles en regla, sopló y sopló y la casita derribó.

Los dos cerditos, desesperados, corrieron asustados a la casa de su hermano mayor. Cuando llegaron se encontraron con una casa "totally-desing", de bloques de ladrillo y hormigón armado, con un color blanco impoluto, ventanas horizontales y una puerta de entrada de tres metros de altura.

- "Pero hermano, ¿Quién te ha hecho esta casa?" Dijo uno de los dos cerditos.

- "Pues Joseba Torres, el flamenco. Hay cosas que no me terminan de convencer pero al final tuve que pasar por el aro. ¿Que hacen aquí? ¿Han tenido problemas con sus casas ilegales?" Contesto el hermano mayor.

- "Es el lobo Gerardo, que nos ha tirado las casas por no contar con cédula de habitabilidad y licencia de primera ocupación. ¡Estamos desesperados y no sabemos a quien acudir!" Dijeron los dos cerditos.

Cuando llegó el lobo feroz, Gerardo, se quedó impresionado por la forma de la vivienda. "No tiene balaustres" pensó. Llamó a la puerta de tres metros de altura y le pidió la documentación que necesitaba para comprobar que estaba todo en regla.

- "Por favor cerdito, necesitaría la licencia de primera ocupación y la cédula de habitabilidad de la vivienda". Dijo el lobo Gerardo.

- "Estooo, está todo en regla, lo que ocurre es que todavía se está tramitando el final de obra en el ayuntamiento" ...
 
 
 

Espero que hayan disfrutado leyendo este post tanto como yo escribiéndolo. Un saludo.

@ruymangsicilia

lunes, 1 de junio de 2015

La creación del arquitecto

DÍA UNO

1. En el principio creó Dios las escuelas de arquitectura.
2. Las escuelas de arquitectura estaban sin orden y vacías, había tinieblas sobre los despachos y clases de composición, y el espíritu de Dios se movía sobre los oscuros pasillos y la biblioteca.
3. Entonces dijo Dios: "Sea la cafetería", y fue la luz.
4. Dios vio que la cafetería era buena, y separó Dios la cafetería de la escuela.
5. Dios llamó a la cafetería "...donde hay café" y a las tinieblas "Entregas". Y fue la tarde y fue la mañana del primer día.


DÍA DOS

6. Entonces dijo Dios: "Haya un periodo de tiempo en acceder al mundo laboral, que separe al estudiante del profesional".
7. E hizo Dios la carrera de arquitectura, y separó la gente que estudia arquitectura de la gente que estudia magisterio. Y fue así.
8. Llamó Dios a la carrera de arquitectura "Tortura". Y fue la tarde y fue la mañana del segundo día.


DÍA TRES

9. Entonces dijo Dios: "Reúnanse los profesores de proyectos en un solo lugar, de modo que aparezcan el resto de profesores" Y fue así.
10. Llamó Dios a los profesores de proyectos "Maestros" y al resto de profesores... pues no supo que nombre ponerles. Y vio Dios que esto era bueno.
11. Después dijo Dios: "Produzcan los profesores exámenes, entregas y trabajos en grupo, según la asignatura, que coincidan en la misma semana". Y fue así.
12. Los profesores ponían exámenes a diestro y siniestro (hasta dos por día) entregas el lunes que se cargaban el fin de semana, grupos de construcción de más de diez personas,... Y vio Dios que esto era bueno.
13. Y fue la tarde y fue la mañana del tercer día.


DÍA CUATRO

14. Entonces dijo Dios: "Haya lumbreras en el departamento de proyectos para distinguir un proyecto original de una copia ya existente".
15. Así sirvan de lumbreras para que ridiculicen el trabajo de uno, delante de los demás.
16. E hizo Dios las dos grandes lumbreras: la lumbrera mayor (profesor) para dominar a los alumnos, y la lumbrera menor (adjunto) para dominar a los alumnos cuando se ausenta la lumbrera mayor. Hizo también a los alumnos repelentes.
17. Dios puso a los alumnos repelentes al lado de las lumbreras para que no se sintieran solos.
18. Para dominar todo el departamento de proyectos. Y vio Dios que todo esto era bueno.
19. Y fue la tarde y fue la mañana del cuarto día.


DÍA CINCO

20. Entonces dijo Dios: "Produzcan los profesores de proyectos entregas sobre museos y centros de interpretación, con maquetas a escala 1/200 y montajes ilegibles”.
21. Y creó Dios las copisterías, librerías especializadas y papelerías técnicas, en donde se vendía todo tipo de material necesario para las entregas. Vio Dios que esto era bueno.
22. Y los bendijo Dios diciendo: “Sed útiles y multiplicaos. Cobrad setenta euros el rollo de papel Canson, y que no se puedan leer, a la primera, los archivos que traen los alumnos para las entregas".
23. Y fue la tarde y fue la mañana del quinto día.


DIA SEIS

24. Entonces dijo Dios: “Produzca las escuelas seres vivientes según su especie, desde los de primero que no se enteran de nada hasta los del proyecto fin de carrera con ganas de abandonar la escuela”. Y fue así
25. Hizo Dios a los estudiantes de arquitectura según su especie: los agonías, los vagos, los rezagados y los simplones. Y vio Dios que esto era bueno.
26. Entonces dijo Dios: “Hagamos al arquitecto a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y tenga dominio sobre los programas CAD, el Presto y los estudios básicos de seguridad y salud”
27. Creó, pues, Dios al arquitecto a su imagen; a imagen de Dios lo creó; arquitecto y arquitecta los creó.
28. Dios los bendijo y les dijo: “Sed fecundos y proyectad. Llenad las ciudades de edificios y tened dominio sobre todos los becarios que os pidan prácticas gratuitas para adquirir experiencia en vuestro estudio”.
29. Dios dijo además: “He aquí que os he dado todas las herramientas necesarias para crear una vivienda unifamiliar; con ellas deberíais de llegar a fin de mes.
30. Y toda normativa municipal, estatal y europea, les servirá como traba administrativa para presentar tantos modificados como fuere necesario”. Y fue así.
31. Dios vio todo lo que había hecho, y he aquí que era muy bueno. Y fue la tarde y fue la mañana del sexto día.


DIA SIETE

32. Así fueron terminados los arquitectos y arquitectas de la tierra.
33. El séptimo día Dios había terminado la obra que hizo, y repasó todo lo que había hecho.
34. Por eso Dios bendijo y santificó el séptimo día, porque se pasó todo el día y parte de la noche corrigiendo lo que había creado… se la pasó de entrega.
 
 
 

Espero que hayan disfrutado leyendo este post tanto como yo escribiéndolo. Un saludo.
 
@ruymangsicilia

lunes, 27 de abril de 2015

La enfermedad del arquitecto

Una vez terminas la carrera y te lanzas a labrar un futuro en el mundo laboral, poco a poco comienzas a darte cuenta de que la profesión de arquitecto es una profesión de riesgo. Pasas a ser como un bebé que necesita vacunarse  mientras su cuerpo se inmuniza a las enfermedades que le acechan en el día a día.

De todos es sabido que los arquitectos no andamos muy finos de la cabeza, y si bien se puede deber a rasgos propios de la personalidad, muchas veces se pueden manifestar como una patología extrema o una enfermedad.

Este post no pretende asustar a nadie ni ser catastrofista, simplemente lo escribo a modo de precaución, para que sepamos por donde nos movemos, poder vacunarnos y quedar así inmunes.

Por eso, y a modo informativo, las enfermedades más comunes a las que estamos expuestos los arquitectos son:

DEMENCIA.
"Pérdida progresiva de las funciones cognitivas por daños o desórdenes cerebrales"

Normal, que quieren que les diga. Desde tu primer trabajo de proyectos en la carrera, consistente en un "Centro polivalente para el observatorio del paisaje peri-urbano y biblioteca" hasta el último encargo de un cliente que te pide el "cerramiento de una balconada" pues pasan muchas cosas difíciles de explicar. Es un cambio drástico que no todo el mundo sabe digerir, y encima a veces no ves un euro con lo de la balconada.

ADICCIÓN.
“Dependencia o necesidad hacia una sustancia, actividad o relación”.

Cuando hablamos de adición hablamos de café, para que nos vamos a engañar. Mas de uno se ha enganchado al olor del loctite de tanta maqueta, pero lo normal es engancharse al café. Que haríamos nosotros sin él, la vida carecería de sentido, es como los glóbulos rojos en la sangre, lo necesitamos para vivir, es nuestra gasolina.


 
 
AMAUROSIS FUGAZ.
“Pérdida de visión transitoria que se produce como consecuencia de una isquemia (falta de aporte sanguíneo) de la retina"
 
Y es que pasar tanto tiempo con un detalle constructivo trae sus consecuencias, sobre todo para que después el operario de la obra no abra ni el plano.
 
Realizar trabajos con una exposición prolongada en el ordenador también tiene sus consecuencias, no solo en la arquitectura, también en otras profesiones, pero lo normal es dejar el trabajo antes de cenar ¿verdad?, pues los arquitectos seguimos después de cenar, y a veces ni paramos.
 
SÍNDROME DE DIÓGENES.
"Tendencia a acumular objetos en forma excesiva en referencia a cantidades socialmente aceptadas, incluso si los objetos no tienen valor, son peligrosos o insalubres"
 
Es duro pero hay que aceptarlo. La mayoría de los arquitectos tenemos este problema, sino ¿Cómo se explica que tengamos guardados tantos catálogos comerciales? No sirven para nada y sin embargo ahí los tenemos, ocupando estantería.
 
Otro ejemplo pueden ser los restos de las maquetas. ¿Para que necesitamos tanto cartón pluma?, si uniéramos los restos que nos sobran y que todavía guardamos podríamos perfectamente techar un pabellón.


 
 
SÍNDROME BURNOUT.
"Presencia prolongada de estrés en el organismo ante factores estresantes emocionales e interpersonales que se presentan en el trabajo"
 
Desde que te aparece el Síndrome de Burnout hasta que te quedas calvo solo hay un paso. Son tantos los factores ajenos a uno, imposibles de controlar, que incluso haciendo las cosas bien, no terminas de quedarte tranquilo del todo.
 
Nuestro trabajo es como una montaña rusa, hay meses que te encuentras desbordado y otros meses en los que ordenas el estudio tres veces en una semana. No existe continuidad, no hay monotonía, dando lugar a la aparición del estrés como compañero de fatigas.
 
INSOMNIO.
"Dificultad para conciliar el sueño"
 
Para el que lo desconozca hay tres tipos de insomnio: el agudo (menos de 4 semanas), el sub-agudo (entre 4 semanas y 6 meses) y el crónico (más de 6 meses).
 
No hace falta decirte cual es el nuestro, ya nos lo dejan bien claro los primeros años de carrera juntándote dos entregas con tres exámenes en la misma semana ...si, lo nuestro es crónico.


 
 
FANATISMO.
“Incondicional adhesión a una causa, un esntusiasmo desmedido y/o monopatía persistente hacia determinados temas, de modo obstinado, algunas veces indiscriminado y violento"
 
A algunos nos pasa, que tenemos como referencia al arquitecto maestro, que si está fallecido pues podemos discutir si su obra es buena o mala, pero como esté vivo, ya puede hacer el mayor mojón del mundo que a nosotros nos parecerá la bomba.
 
El fanatismo no tiene que ver solo hacia una persona, sino también hacia un objeto o material, que ya sabemos lo tontos que nos ponemos con el hormigón visto.
 
SÍNDROME DEL TÚNEL CARPIANO.
"Neuropatía que ocurre cuando el nervio mediano, desde el antebrazo a la mano, se presiona o se atrapa dentro del túnel carpiano"
 
Seguramente habrás oído esta patología, también conocida como el "Síndrome del ratón". Lógico, estás toda la mañana y parte de la tarde entretenido con el autocad y no te das cuenta del tiempo que has pasado dibujando hasta que tienes la mano como un garrote.
 
NARCISISMO.
“Sobrestima sus habilidades y tiene una necesidad excesiva de admiración y afirmación"
 
Estoy seguro de que conoces a más de uno con esta enfermedad, además, se les ve venir a la legua. Personas que viven continuamente subidas a un pedestal y que si el mirar por encima del hombro fuera deporte olímpico ganaban medalla seguro.
 
Para mi es la peor de las enfermedades porque da una imagen lamentable y triste de los arquitectos, cuando en la realidad no dejamos de ser trabajadores que intentamos realizar nuestro trabajo lo mejor que podemos.


 
Espero que hayan disfrutado leyendo este post tanto como yo escribiéndolo. Un saludo.

@ruymangsicilia

viernes, 20 de marzo de 2015

Arquituitiritero

Empiezo escribiendo este post con la absoluta convicción de que será el menos leído de todos los publicados hasta ahora en el blog. Aún así siento la necesidad de escribirlo.

Digo que será el menos leído porque se basa en una experiencia personal en el mundo de las redes sociales, mas concretamente en twitter. A partir de aquí la mitad de los que empezaron a leer el post ya se habrán retirado y lo entiendo perfectamente, llevo una vida sencilla y nada interesante.

Este post puede parecer una especie de mini-diario ya que se basa en una experiencia vivida por mí, pero como se suele decir "una para ver y otra para aprender". Para no andarme con rodeos les cuento la anécdota diciéndoles antes que no voy a nombrar a las personas implicadas para no crear mas enemistades (que ya me he buscado unas pocas):

Mi experiencia dentro del mundo de las redes sociales no iba más allá de tener un perfil en facebook y, en conversaciones con un buen amigo, me recomendó que me iniciara en el twitter. Llevo más de un año usando esta red social y debo decir que la experiencia ha sido muy positiva: he conocido a gente interesante e increíble y, lo más importante para mi, me ha devuelto la ilusión por mi profesión, la arquitectura.

Pero al igual que he tenido experiencias muy positivas también las he tenido negativas. Me considero un arquitecto tuitero y, a veces, titiritero ... llamémoslo "arquituitiritero". Nadie es perfecto y cometemos errores, yo el primero y el que más. El último sin ir más lejos fue ayer.

Cuando escribo un nuevo post lo suelo publicitar en todos los medios que tengo a mi alcance y uno de ellos es tuitter. El modo de publicitarlo es sencillo: mencionas a gente que te sigue o no, a los que les puede interesar el post y en donde colocas el enlace al mismo. Es sencillo pero al parecer es una forma de spam que puede molestar a algunas personas. Yo por supuesto no tenía ni idea de que esto pudiese molestar a alguien, pero es tan fácil como comentármelo y no hacerlo mas. Esta gente optó por el camino más corto y directamente me bloquearon sin más explicación.

Todo quedó en eso, hasta el día de ayer, cuando otro buen amigo mío recomendó en su perfil leer un artículo de uno de los que me bloquearon y no se me ocurrió otra cosa que decir la siguiente frase "ni pienso" ... y claro, se armó la mundial.

Con esa sencilla frase se inició una discusión virtual en la que me llovieron críticas por todos lados. Quien me conoce sabe que soy de sangre caliente y salto a la mínima, pero incomprensiblemente no fue así. No se si porque me parecía una estupidez el revuelo que se había montado o porque a lo mejor realmente había metido la pata y no debería de haber comentado nada. Sinceramente y de corazón pienso que no era para tanto pero también es verdad que debería de haberme quedado callado.

Una de las personas involucradas en la discusión decía "que poco entiende la gente de identidad y reputación digital" y tiene toda la razón. Yo soy el primero que no tiene ni pajolera idea y, aunque tengo separados los perfiles personales de los profesionales, muchas veces y, en algunos casos de manera inconsciente, los suelo mezclar sin darme cuenta de las consecuencias que puede tener.

Para no aburrirles decirles que el tema quedó zanjado, al menos por mi parte, y que pedí las disculpas pertinentes a los que se hubieran sentido atacados, ya que no era mi intención molestar ni, como ellos dicen, "trolear" a nadie. Me gustaría disculparme con la persona a la que le dirigí ese comentario pero claro, me tiene bloqueado y tiene todo el derecho del mundo a hacerlo. Afortunadamente se trata de una red social libre donde uno pone los comentarios que le da la gana y el otro puede responderlos si también le da la gana.

Con este post solo quería exponer mi experiencia por si le puede servir a alguien para que no cometa el mismo error. Muchas veces no estamos de acuerdo en algo y antes de hacerlo público en una red social debiéramos de hacerlo privado en nuestra casa o lugar de trabajo. A día de hoy el poder que tienen las redes sociales es enorme y va en aumento sin que, al menos por mi parte, divisemos el límite.

Les dejo un enlace muy interesante sobre el poder que ejercen las redes sociales en la sociedad, valga la redundancia. Se trata de una entrevista de Eduard Punset a james Fowler, experto en redes sociales de la universidad de California.


La verdad es que debería de haberme leído esta entrevista antes de publicar ciertas cosas, no solo lo de ayer, sino otras muchas que me vienen a la cabeza. Termino reiterando mis disculpas a quienes se vieran afectados por mis comentarios en las redes sociales, quien me conoce sabe no lo hago para ofender pero también les digo otra cosa, no ofende quien quiere sino quien puede.

Espero que hayan disfrutado leyendo este post tanto como yo escribiéndolo. Un saludo.

@ruymangsicilia

jueves, 26 de febrero de 2015

Clientes vs Arquitectos

El trabajo de arquitecto no es una profesión en donde existan unos patrones fijos a seguir que garanticen el éxito. No solo ejercemos de arquitectos, también de psicólogos. Utilizamos la palabra psicología a la hora de analizar o estudiar el tipo de cliente que nos encarga un proyecto. Cuales son sus gustos, manías, fobias,  costumbres, ... en definitiva cual es su personalidad. Aunque cada persona es un mundo y no es bueno generalizar, lo que si es seguro es que hay personalidades ya marcadas que se ven venir a la legua.

Por lo tanto, para adelantar trabajo y saber de que pie cojea cada uno, te mostramos los diferentes perfiles de clientes que te puedes encontrar a lo largo de tu trayectoria profesional en el mundo de la arquitectura:

01. - El familiar

Empezamos con el que primero que te dará una oportunidad a la hora de realizar un proyecto. La dificultad del mismo es proporcional al grado de parentesco que tengas con esa persona ya que no es lo mismo hacerle la casa a tu primo que a un primo segundo de tu madre.

Con este tipo de clientes deberás caminar con pies de plomo ya que abusarán en exceso de tu confianza, sobre todo a la hora de pactar los honorarios ... "Que soy tu primo, coño", te dirán.

02. - La administración

Si tienes la suerte de ganar algún concurso o ser invitado a realizar un proyecto para la administración pública no se si darte la enhorabuena o el pésame.

Es probable que se convierta en el cliente más impertinente que te encuentres, no tanto en el tema formal o estético del proyecto, sino en el tema normativo y administrativo. Por muy bien que manejes el tema jurídico siempre te cruzarás con el funcionario de turno que le pondrá pegas a todo lo que has presentado.

A la hora de cobrar no deberías de tener problemas, pues la administración suele pagar ... tarde, pero paga.

03.- El listo

Cuidado con este que es el típico "arquitecto-ingeniero-economista-abogado-carpintero-fontanero" que lo sabe todo y siempre ha de quedar por encima tuya. El trato con este tipo de personas puede resultar complicado dependiendo de la paciencia y el aguante que cada uno tenga.

Ojalá no te ocurra nunca, pero se puede dar el caso de que "el listo" coincida con "el familiar" y si esto sucediera el proyecto se convierte automáticamente en un grano en la nalga.

Si aguantas y no lo has mandado a donde San Pedro perdió la bicicleta no tendrás problemas para cobrar al final, sobre todo si se ha hecho tal y como el decía.
 
 
 

04.- El Valiente

Este tipo de personaje es más peligroso que un elefante en una cacharrería ya que suele actuar por impulso, por instinto, sin importarle nada; el típico que hace las cosas y luego pregunta como se hacen.

Lo normal con este tipo de clientes es que te encarguen una legalización de algo que hicieron sin licencia, por lo que ahí siempre tienes la sartén por el mango y puedes pedir unos honorarios decentes ...hasta que llegue algún compañero que se lo haga por la mitad.

05.- El admirador

Al estudio te pueden llegar clientes con fotografías o recortes de prensa de edificios de algún arquitecto "mediático" tipo Zaha Hadid, Frank Gehry, etc. y que quieren algo similar para su proyecto ... para los gustos los colores. Esto está muy bien pero lo primero que debes hacer es explicarle lo que es la escala, no es igual un auditorio que la reforma de su piso

Aún así ya te digo que este será buen cliente, ya que pondrá interés en lo que haces y por lo menos se le ve que tienes inquietudes y gustos diferentes a lo que nos solemos encontrar.
 
 

06.- El desaseado

Si amigos si, no me digan que no se han encontrado a ese cliente que huye del agua, y con esto no me refiero a que en su chalet no quiera piscina, me refiero a aquella persona que no se lava, o que no lo hace diariamente como las personas normales.

Procura que las reuniones que tengas con este cliente sean rápidas, ve al grano e intenta que no se enrolle demasiado ya que tu salud corre serio peligro. Ayuda bastante tener el tipo ambientador tipo "pino verde" con olor a menta que mitigue el aroma del cliente, lo que viene siendo una "guerra química".

07.- El despistado

Sin lugar a dudas este es el tipo de cliente que no te conviene tener. Su despiste generalizado influirá en tu manera de trabajar ya que una vez tengas redactado y visado el proyecto se acordará de algo que te lo hará cambiar por completo, ralentizando tu trabajo y tirando por la borda los plazos que te marcabas en un principio.

Por supuesto a la hora de cobrar ármate de paciencia porque cuando le preguntes que porqué no te ha pagado te contestará " Es que me despisté".

08.- El indeciso

También es un cliente catalogado como peligroso. Cuando quedes con el para enseñarle el proyecto le tendrás que llevar al menos cinco propuestas diferentes y, aun así, no lo verá claro.

Una vez consigas convencerlo y de el visto bueno al proyecto, la dirección de la obra se volverá cuanto menos curiosa y desde ya te digo que lo que presentaste para su visado no coincidirá en nada con lo presentado para el final de obra.
 
 
 

Seguramente nos encontraremos con otro tipo de perfiles, pero en líneas generales uno se puede hacer una idea de los tipos de clientes que se va a encontrar en su vida laboral.

Espero que hayan disfrutado leyendo este post tanto como yo escribiéndolo. Un saludo.

@ruymangsicilia